Los perros, otra cosa seria en Alemania

Aktualisiert: Okt 14

Frases tan populares como “el perro es el mejor amigo del humano” (“Der beste Freund des Menschen) o “entre más conozco al hombre más quiero a mi perro”, podrían dar cuenta que su singular compañía, al parecer, no es indiferente para nadie en ninguna parte del mundo.


Sin embargo, el cuidado, amor y responsabilidad que le debemos a su amistad difiere muchísimo en cada cultura. En Chile, particularmente, cualquier política pública ha sido insuficiente para abordar la problemática de protección y tenencia, que no sólo afecta a perros de manera directa, sino que también al medio ambiente y sanidad de las personas.


Es muy normal ver en Latinoamérica una cantidad importante de perros vagando por las calles, conocidos comúnmente en Chile como “quiltros”, sin que nadie se responsabilice por ellos, dejando muchas veces su cuidado en manos solidarias de organizaciones animalistas de la sociedad civil. Queda claro que, como animal de compañía, su andar solitario todavía parece preocuparles a muy pocos.

Una realidad impensada, que contrasta brutalmente con lo que sucede hace ya varias décadas en suelo germánico, donde la Ley Fundamental determina deberes y derechos para todos los canes.


El perro muestra su "Hundesteuermarke" en su cuello.

A través del Hundesteuer cada perro mantiene una especie de patente con un número de identificación en su cuello que los dueños deben actualizar cada dos años tras pagar un impuesto por tenencia responsable. El valor del impuesto depende del Bundesland -estado alemán-, así como también de la raza y cantidad de amigos perrunos que tengas en tu hogar.


En la ciudad de Oldenburg, por ejemplo, Ayla -una perra de tamaño mediano- cancela 37 euros anuales. Sus dueños, además, optan por pagar un impuesto voluntario, llamado seguro de responsabilidad civil para dueños de animales domésticos (“Tierhalterhaftpflichtversicherung”) que cubre los daños en caso de que el animal se vea involucrado en un algún tipo de accidente, el cual asciende a 87 euros anuales.


Luego la recaudación de estos fondos estatales permite realizar aseo en las calles, disponer de bolsas de basura en lugares públicos, tener espacios exclusivos de juegos y parking para perros -como se puede observar claramente en las playas-, subirlos al transporte público y mantener asilos para su protección. Además de tener la opción de ingresar sin mayor problema con ellos en locales y tiendas, donde incluso puedes encontrar recipientes para que tomen agua.


Aquellos que no deben pagar impuestos son los perros que prestan ayuda en personas no videntes, discapacitadas, pastoreo y seguridad pública. Toda persona responsable de un can, por otra parte, tiene la obligación de recoger el excremento (si no te arriesgas a multas) y dentro de la casa, educarlos y mantener una rutina que atienda sus necesidades.


Blog escrito por Maite Bustamante

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